Corre el año 3013 de la Tercera Edad del sol. Hace ya 71 años de la muerte de Smaug y las ciudades de Valle y Esgaroth han sido reconstruidas. El Rey Brand reina en Valle mientras Dain I gobierna a los enanos de Erebor cuyas minas y talleres están abiertos de nuevo. El comercio a través del Celduin vive una nueva edad de oro y las naves viajan desde el nacimiento del río hasta su desembocadura transportando el vino de los llanos de Dorwinion, el grano de las praderas de Rhovanion, las tallas de los elfos del bosque, los metales las minas enanas y la vida de cientos de marineros.

03 enero 2013

Quinta Sesión - La Feria de Primavera

El 29 de Junio del 3015 T.E. marca el inicio de la feria de primavera en Esgaroth. La celebración que se alarga durante cinco días y reúne el mercado más importante al norte del Celduin. Durante feria de primavera concurren en la ciudad del lago a cientos, si no miles, de personas que acuden para comprar, vender, intercambiar productos y disfrutar de unos días de asueto. También es durante la feria que los tribunales de hombres justos dirimen sobre las disputas que se les presentan e imparten justicia. El primer día de la feria la ciudad amanece cubierta de toldos y tendales de telas suspendidas de una fachada a otra o sostenidas por puntales. Bajo estos, durante la noche se ha instalado un mercado que se extiende más allá de su recinto natural para ocupar cada callejón y placeta. Hombres y mujeres de toda la región han acudido con la intención de intercambiar productos y proveerse de aquello necesario para el año en curso.

Durante la mañana del primer día de la feria, mientras se pasea de tenderete en tenderete Gormadoc descubre al final de la calle a Deorhelm y Brand que conversan junto a un puesto de especias y no duda en unirse a ellos para ponerse al día. Hace ya varios meses que no se reúnen y la primavera ha dado para muchas anécdotas que compartir. La charla se interrumpe poco después cuando Bregdran, que camina decidido hacía el gran salón, se detiene junto a ellos para darles de nuevo la bienvenida a la ciudad. El capitán alegre y jovial se detiene a saludar al trío de forma efusiva. Se dirige a la primera sesión del consejo de este año, junto a su hija, y tiene esperanzas de que para cuando termine la feria un nuevo hombre, más justo y capaz, lidere la ciudad. Además tiene intención de proponer a Guthwin para que sea admitido como nuevo miembro del consejo de hombres libres en lugar del malogrado Hildibrand. Cuando no ha terminado todavía de explicar todo esto se une al corro Farman que también se dirige a la reunión del consejo. A su espalda la siempre imponente figura del velludo Hob que parece absorto en cualesquiera que sean los pensamientos que cruzan su simple cabezota barbuda. Farman no quiere adelantar acontecimientos sobre la elección del nuevo Maesta aunque si admite que será uno de los candidatos. Tiene sin embargo buenas palabras para el resto de posibles Maestas. De improviso un hombre grueso que porta ristras de ajos al hombro y pretende cambiarlas por un cazo de cobre que oferta un artesano de valle golpea en el hombro a la hija de Bregdran de forma fortuita mientras trata de hacerse espacio entre le gentío. Brewyn está a punto de caer al suelo y solo los reflejos de Brand la mantienen en pié pero cuando el grueso gramuz hace ademan de disculparse aparece de la nada el grueso brazo de Hob que tras prenderle por el cuello lo lanza con violencia al suelo y se lanza sobre él. El gentío asustado hace un corro alrededor de los dos hombres y solo la intervención de Farman, Deorhelm y Bregdran consiguen que el barbudo empleado del armador recule y libere a su presa magullada y con la nariz ensangrentada. Bregdran y su hija continúan su camino mientras Farman trata de calmar al gramuz y compensarle por lo ocurrido.

Brand, Gromadoc y Deorhelm pasean hacía el gran salón pues quieren estar presente cuando se inicie la primera sesión del consejo. No tardan en cruzarse con Beli que sopesa comprar un cincel nuevo en un puesto de un herrero de Valle. La herramienta no es gran cosa pero el precio parece justo. La llegada de sus compañeros de aventuras hace que el enano deseche la idea de hacerse con una herramienta nueva. Beli estrecha la mano de los dos hombres del norte y abraza con fuerza al pequeño hobbit al que hace ya varios meses que no veía. - He aquí un rebaño de cobardes – escupe de forma despectiva Thorald al descubrir a los cuatro conversando frente al puesto del herrero. Los sobrinos del Maesta se han detenido junto a ellos rodeados por una pequeña cohorte de hombres del norte. - Estoy ansioso por partiros la cara en la melee dentro de dos días, porque no seréis tan cobardes como para no tomar parte, verdad? – Insiste Thorald. Un pequeño corro se forma alrededor de los dos grupos en ese momento pero antes de que corra la sangre aparecen Leovric y Fram, los dos capitanes de la guardia que también se dirigen al gran salón para participar del consejo de hombres libres. Leovric interviene haciendo retroceder a Thorald. - No quiero problemas esta semana, de acuerdo? No os voy a pedir que os deis la mano pero por lo menos dejad que tenga esta que parece que será mi última semana como wendrith, en paz -. Leovric acompaña esta última puya con un guiño a los personajes y no se marcha hasta que ambos grupos se han alejado.

Gormadoc y Beli han tomado un pequeño callejón en dirección a un lugar tranquilo en el que tomar una cerveza sin nuevas interrupciones pero cuando están a punto de cruzar el umbral de El Granero es la voz de Dwalin la que reclama la atención de los dos amigos. El enano muestra su habitual buen humor e invitará a ambos a una ronda. No hay muchas nuevas que compartir pero les hace saber a los dos que será un placer que cenen con el y los suyos el día del gran festival.

Gormadoc está algo atontado tras compartir varias rondas con los dos enanos y decide que, aunque el sol esté todavía alto, lo mejor será buscar un lugar donde reposar tranquilo durante unas horas. Caminando torpemente por las callejas de la ciudad está más de una vez a punto de caerse y es en una de esas ocasiones que la mano de Daeron le ofrece un punto de apoyo justo en el momento apropiado. El elfo sonríe al ver a su pequeño amigo en tal estado y se ofrece a guiarle hasta donde este quiera. Dos calles más allá la pareja tropieza con el séquito del representante que rey elfo envía a la ciudad cada vez que el consejo de hombres libres debe elegir Maesta para ofrecer a este la amistad del Reino del Bosque. Al reconocer a ambos Huoriel abandona el grupo y saluda afablemente a Daeron. La elfa está satisfecha de cómo se desmpeñó este en el pasado y quiere que conozca al representante del rey que no es otro que su hijo Legolas. Una vez hechas las presentaciones Legolas se interesa por los acontecimientos acontecidos durante el último año en la ciudad del lago. Puesto que toda información es valiosa y ya que tanto Daeron como Gormadoc parecen haber compartido varias situaciones difíciles con el que todos creen que será el próximo Maesta, Legolas les ofrece a ambos un sitio en su mesa la noche del festival para continuar la conversación. El hobbit, pese a que su mente está algo turbia por el alcohol, acierta a rechazar de forma cortés la invitación recordando que ya se ha comprometido con Dwalin y, aunque quisiera, será difícil asistir a ambos ágapes.

La tarde de ese primer día los cinco personajes coinciden frente a uno de los tenderetes que sirven vino caliente cerca de la laguna principal. Han acudido para ver como se hacen los preparativos para los juegos del día siguiente. Sentados en el embarcadero recuerdan todo lo que han compartido ese último año y se felicitan por seguir vivos. Farman los sorprende allí mismo y se ofrece a pagar una nueva ronda que el mismo acerca desde el tenderete hasta el lugar en el que se han reunido. Mientras degustan la bebida el armador sugerirá al grupo que, si lee interesa, está buscando a personas discretas para una serie de pequeños trabajos menores. Nada muy importante la verdad. Si s acuden esa noche a su casa les dará todos los detalles pertinentes. Se despide agradeciéndoles la compañía y confiando en que acepten su invitación, si así fuera les ruega se dirijan al acceso de servicio y no al principal para evitar miradas indiscretas.

Los cinco deciden acudir a la cita en casa de Farman esa noche. El acceso de servicio se encuentra en una calleja estrecha y oscura. La puerta de madera maciza y robusta se abre lanzando un quejido agudo y Hob  apareceal otro lado del umbral provisto de una linterna. El hombretón guía a los invitados hasta el salón principal que estos ya conocen de visitas pasadas y los deja allí solos unos minutos. Farman aparece poco después, sonriente y cortés. Tras una breve bienvenida agradece la complicidad de los que se han presentado. Pasa entonces sin más preámbulos a exponerles la situación. Como saben bien saben está decidido a optar al cargo de Maesta pero quiere asegurarse que tendrá apoyos suficientes en el consejo para ello. Muchos de los miembros del consejo le apoyan pero no son pocos los que prefieren a otros candidatos. Durante esta primavera se ha prodigado en reuniones y eventos sociales con la intención de procurarse una mayoría suficiente que le confirme como nuevo líder de la comunidad pero aún y así a día de hoy no tiene la certeza de que la votación se decante a su favor. Por ello está decidido a facilitar ciertos "favores personales" a algunos de los prohombres de la ciudad con el objetivo de influir en ellos. Para tal tarea sin embargo necesita que durante la semana se cierren ciertos temas de forma discreta y quiere saber si alguno de los presentes estaría dispuesto a realizar estos trabajos por él.

Para empezar ha contactado con un influyente miembro de la comunidad con muchos contactos entre aquellos que menos dispuestos estarían a apoyarle. Este individuo ha hecho ciertas gestiones en su nombre y puede conseguir que cierto número de miembros del consejo reconsideren su posición a cambio de cierta suma de dinero. Farman ha concertado una cita con él para la noche siguiente y quiere que dos o tres de los presentes hagan la ronda con este individuo haciendo los pagos correspondientes. Todos se muestran dispuestos a realizar esta tarea por el armador y este les entrega entonces cuatro saquitos de terciopelo verde con cincuenta monedas de plata cada uno. Los voluntarios deben encontrarse con el intermediario en la entrada de la cocina de El Granero al caer el sol, Farman le hará saber a este por otros cauces que ellos le representan y podrán reconocerlo porque dejará caer a sus pies una moneda perforada. Una de las bolsas es para el intermediario y el resto debe entregarse a tres hombres prominentes para que voten a Farman, e instruyan a los suyos para que hagan lo mismo.

Farman ha estado tratando también de conseguir que Eormelic, el maestro curtidor, se ponga de su lado pero todos sus esfuerzos han sido en balde. Al parecer Eormelic, un hombre de algo más de cincuenta años, nariz ganchuda y vientre generoso, sospecha que su mujer Gelda, una muchacha pequeña y hermosa de tez cobriza salpicada de pecas con la que contrajo matrimonio hace dos años tras quedarse viudo y a la que saca más de treinta años de diferencia, le engaña con otro y eso le ha convertido en un hombre arisco y suspicaz que sospecha de todos los varones de la ciudad. Farman quiere que los personajes sigan a Gelda durante la semana para descubrir si realmente es infiel a su marido y en tal caso desenmascarar a su amante para ganarse la confianza de Eormelic. Todos convienen en que es una tarea a su alcance y se comprometen a hacer lo posible por descubrir si Gelda ciertamente tiene un amante y en tal caso por averiguar quién es

El último asunto que necesita que los personajes acometan es algo más escabroso. Como saben el tercer día del festival de primavera el consejo nombra cinco tribunales compuestos cada uno por cinco hombres justos elegidos de entre los miembros del consejo de hombres libres. Los tribunales dedican el día a resolver litigios y disputas que los ciudadanos les presentan. Rothaar, a la sazón maestro del gremio de carpinteros y capataz de la principal cuadrilla de constructores de la ciudad, va a tener que hacer frente a una acusación muy seria. Durante el invierno el taller que construyó para Vormenric el alfarero se desplomó. Vormenric falleció en el incidente y su mujer, Blosoma, acusa a Rothaar de no aplicarse en su trabajo y de emplear materiales baratos de forma que el peso de la nieve acumulada en la cubierta acabó por derribar el taller. El maestro carpintero se enfrenta a un duro castigo si el tribunal considera que el hundimiento de la construcción y la consecuente muerte de Vormenric son consecuencia directa de una falta de pericia por su parte, por dejadez o, incluso peor, si fueron causados por la avaricia del maestro carpintero.

Es muy difícil saber quien compondrá el tribunal que juzgará el caso pero Rothaar ha ofrecido su voto y el de los suyos a Farman si este consigue que no se le imponga castigo alguno. Para ello el armador y mercader ha ideado un plan, necesita que por lo menos una persona testifique en favor de Rothaar afirmando ante el tribunal que fueron testigos del incidente y que este se produjo por intervención de la Seahmatha.  Rothaar se defenderá alegando que las funestas pariciones del monstruo han causado ya más de una muerte en la ciudad y su trabajo fue impecable. Nadie parece convencido ante esta propuesta y Farman no puede confirmar si la historia es cierta o no, pero esto en realidad poco importa. Finalmente Brand se compromete a prestar el falso testimonio y con ello el asunto queda zanjado. 


El segundo día de la feria se celebran la mayoría de los juegos y torneos. Hay eventos de todo tipo y para todas las edades. Competiciones de equipos que tratan de hacer caer a un canal a su oponente tirando de una cuerda, juegos de atletismo y habilidad como aquel en el que los participantes deben saltar de remo a remo de un mernac anclado en una de las lagunas interiores mientras los remeros los izan y dejan caer de forma anárquica y otros similares. Con todo la melee es de lejos el más popular. Se celebra a mediodía en la laguna principal. Una pequeña plataforma flotante cuadrada de diez pies de lado construida mediante tableros cosidos con cabos y fijados a grandes toneles se ha colocado en el centro de esta. A la señal del Maesta los participantes se lanzan al agua desde las pasarelas que circundan la laguna y tratan de alcanzar la plataforma. Aquel que la ocupe sin que nadie se la dispute es considerado vencedor. Minutos antes de que se inicie el juego el área está colapsada por una muchedumbre que quiere ser testigo del evento. Entre los que parecen dispuestos a lanzarse al agua están Eodoric y Guthwin, también Thorald y Thorburn junto a media docena de sus acólitos. Daeron, Deorhelm y Brand se preparan también en la orilla y Beli ha acudido con un pequeño artilugio de madera que pretende emplear para mantenerse a flote. Oreman, Brander y Hob, cuyo cuerpo semidesnudo cubierto de pelo y horrendas cicatrices provoca gestos de asco entre los espectadores, están también entre los valientes.

Llegado el mediodía el Maesta hace sonar un cuerno y los primeros participantes en la melee se lanzan al agua. Está prohibido emplear armas y todos los que nadan hacía la plataforma van descalzos y muchos visten solo pantalones y lucen el torso descubierto. Ya en el agua hay quien golpea, sumerge o trata de dejar fuera de la competición a un rival u otro. Beli está a punto de perder su pequeño artilugio cuando un hombre del norte le agarra de la barba y trata de sumergirlo pero finalmente y tras un tenso forcejeo consigue deshacerse de su oponente y proseguir en su avance. Se ha quedado bastante rezagado pero aún y así le saca un buen trecho a Deorhelm que se ha tomado el tema con calma. Tras el caos inicial, transcurridos unos minutos, más de la mitad de los que se envalentonaron a participar han regresado. Sobre la plataforma forcejean una docena de personas, entre ellas los sobrinos del Maesta que combaten espalda contra espalda junto a dos más de sus colegas. Hob también ha logrado izarse hasta la plataforma y se deshace de sus oponentes con facilidad. Gormadoc anima a sus compañeros desde la orilla sin perder de vista Gelda que como muchas otras mujeres jóvenes vitorea los éxitos de Thorald y Thorburn sin pudor.

Para cuando Daeron y Brand ascienden a la plataforma ya apenas si quedan participantes en pié. El elfo y el hombre de Valle hacen lo posible por defender su posición sin ser derribados. Beli ha aprovechado la confusión para afianzarse sobre los tablones de madera y carga contra la espalda de Thorburn que se tambalea trastabillado por Brand que desde le agua ha obstaculizado su camino. Es una pequeña victoria que pronto se vuelve contra el enano al recibir una embestida de Thorald. El hombre del norte está a punto de derribar a Beli al que ha levantado en volandas y arrastrado hasta el filo de la plataforma. La intervención en última instancia de Brand permite a el enano continuar en liza pero el hombre de Valle ha quedado expuesto y es derribado por otro de los participantes. Hob mientras tanto ha despachado a Daeron sin que este pudiera hacer mucho por evitarlo. Cuando Deorhelm por fin se decide a dejar e lagua quedan en pie Hob, Thorald, Beli y dos hombres del lago más. La media docena de contrincantes se bate duramente. Los hombres del lago y Deorhelm son los primeros en caer de nuevo a la laguna. Beli ha recibido un fuerte empellón que lo ha mandado a una esquina y a duras penas si ha conseguido frenarse a tiempo. Hob parece a estar a punto de derribar a Thorald pero este se zafa y de entre sus ropas hace aparecer un pequeño cuchillo. Beli alcanza a descubrirlo a tiempo y se lanza sobre él para evitar que hiera al hombretón barbudo. Ambos ruedan por el piso y finalmente acaban en el agua lo que convierte a el empleado de Farman en el vencedor.

El público vitorea tanto a Hob como al resto de valientes y no son pocos los que se acercan a felicitar a Beli por ser el primer enano que en la última década a logrado poner un pie en la plataforma. Entre los que se acercan a los cuatro aventureros está Leovric el wendrith que hace una reverencia ante el enano y estrecha su mano. Tras felicitarle sin embargo le informa de que el propietario de La Pocilga solicitó el día anterior que uno de los tribunales de hombres justos exija a los causantes de la pelea en la que tomaron parte a principio del invierno que le compensen por los daños. Leovric ha sido instruido para que informe a aquellos que participaron en la reyerta que deberán acudir al gran salón al día siguiente para participar en la vista. No solo Beli ha sido citado, también Daeron, los hermanos de Farman y los sobrinos del Maesta están entre los convocados.

Esa noche Brand se hace cargo de seguir a Gelda sin conseguir descubrir nada importante. Mientras tanto Deorhelm y Brand acuden a su cita en la puerta de la cocina de El Granero al caer el sol y no tardan en ver aparecer a Brander que silbando lanza al aire y recoge de forma maquinal un moneda que deja caer frente a ellos. Se trata de una moneda de bronce perforada. Brander sonríe a la pareja y no olvida felicitar a Beli por su azaña de esa mañana en la melee. Pregunta sin más preámbulos si han traído lo convenido y sonríe de nuevo cuando Deorhelm le muestra las bolsas. El gramuz se muestra curioso e inquiere a Brander sobre los motivos que le empujan a colaborar con Farman pero este solo responde con un escueto -Los gustos de Chlotar no son precisamente sencillos...-.

Brander guia al grupo por las calles de la ciudad. Tras detenerse en una esquina y solicitaa ambos que sean corteses y oculten sus armas -Estamos aquí para seducir a esta gente, no para asustarla-. Tras esto enfila con paso decidido por un callejón oscuro y golpea una puerta de madera de forma sutil. Minutos después esta se abre dejando entrever un interior en penumbra. Al otro lado se dibuja una silueta oronda que todos reconocen como propia de Raendoric el propietario del molino, considerado uno de los mejores amigos del Maesta. El intercambio de palabras es muy breve. Brander le presenta sus respetos y le hace saber que un amigo común quiere hacerle llegar un presente. Hace entonces una señal al Deorhelm para que le entregue Raendoric lo que le corresponde y una vez hecha la entrega le recuerda al grueso molinero que todos esperan que haga honor a su palabra a lo que este responde con un gesto afirmativo con la cabeza antes de cerrar la puerta.

Desde allí la partida toma varias calles poco concurridas hasta realizar una entrega similar en la puerta de servicio de La Perla, el burdel que suelen visitar aquellos con más recursos. Se dice que el mismo Maesta es un cliente habitual. La bolsa se entrega a Breagla, hijo de Beotta meretriz propietaria del local, y esta vez hace hincapié en lograr que el beneficiado haga expresamente mención de su intención de apoyar a Farman. Tras un nuevo paseo el trío alcanza una última puerta. Se trata de la puerta lateral de la vivienda de Hildegripa, el escriba que hace las veces de secretario del consejo desde que Chlodomir es Maesta. Esta vez tardan más de la cuenta en abrir y Brander tiene que insistir varias veces antes de que bruscamente la hoja se deslice hacia el interior. Thorald aparece en el umbral con un garrote ensangrentado en la mano. En el interior puede verse a su hermano y varios hombres más. Uno de ellos es Hildegripa, está de rodillas y sangra por la nariz mientras Thorburn le agarra del pelo. Thorald recibe al grupo con un -Bienvenidos, llegáis tarde a la fiesta-. Brander da un salto y sale corriendo calle arriba antes de que el sobrino del Maesta pueda alcanzarle. Deorhelm reacciona igualmente con velocidad suficiente como para empujar al hombre del norte hacia el interior y tanto el como el enano ponen pies en polvorosa tan rápido como pueden.

El tercer día de la feria el consejo se reúne a primera hora del día. Van a nombrarse los tribunales de justos que deberán impartir justicia durante la jornada y Beli, Daeron y Brand están en la puerta esperando a que los casos en los que ha nde participar sean vistos. Los tres ven llegar a muchos conocidos que desfilan con caras más o menos serias. Están, Chlodomir y sus sobrinos, Farman, Bregdran, Eormelic, Rothaar, Raendoric, Breagla, Hildegripa, con la cara amoratada, Leovric y Fram.

Antes de mediodía los tribunales están formados y se abren las puertas del gran salón para que los que buscan justicia expongan sus casos. Leovric recibe a Beli y Daeron y les indica que tribunal de hombres justos se encargará del caso de La Pocilga. Cada tribunal ocupa un rincón del salón. Los cinco jueces descansan en banquetas de madera y a su alrededor se forma un círculo compuesto por aquellos que presentan un caso, los que se defienden de una acusación, los que pretender dar testimonio y los curiosos que buscan pasar el día entretenidos. Un escribiente hace de secretario abriendo y cerrando cada caso por turno y tomando nota de lo que allí se decide. Solo se tratan disputas comerciales de algún tipo. La justicia de los casos por agravios más serios como robos, asesinatos o violaciones, se dispensa de forma habitual cada semana con arreglo a un código de tradición oral. El ladrón pierde una mano, el asesino la vida. Solo en ocasiones muy relevantes o que afectan a algún personaje relevante se convoca un tribunal de hombres justos para dirimir sobre el tema y dictar sentencia.

El tribunal que juzga el caso de La Pocilga está formado por Hildegripa, Raendoric y otros tres hombres: Fregor, oficial carpintero de barcos, Odavarca, maestro costurero y sastre del Maesta, y Materoc, maestro herrero. Poco antes de la pausa para comer el escriba anuncia el caso. El propietario de La Pocilga se adelanta y expone su versión de los hechos. Reclama a los causantes de la reyerta un total de 30 monedas de plata en concepto de daños. Según narra varias sillas y mesas necesitaron ser reparadas o remplazadas. Lo mismo ocurrió con una ventana y varios enseres de cocina. Tras el propietario interviene Leovric que hace saber que él y sus hombres fueron los que pusieron paz en el local y nombra a los participantes que el recuerda: Oreman, Thorburn, Thorald, Beli y Daeron. Cada uno dispone de la palabra unos minutos para contar lo sucedido. Los gemelos acusan a Oreman de dar el primer golpe y a los demás de secundarlo. Oreman alega haber sido provocado y Beli y Daeron que solo acudieron en ayuda del hermano menor de Farman. Los cinco jueces deliberaran unos minutos. Raendoric se inclina por creer a los sobrinos del Maesta, lo mismo que Odavarca. Fregor y Materoc sin embargo son de la opinión que la culpa debe repartirse entre todos. Hildegripa es el último en hablar decantando la balanza en favor de Thorald y Thorburn. Oreman debe hacer frente a la mitad del importe y el resto se repartirá entre Daeron y Beli que satisfacen la multa al instante.

El caso de contra Rothaar se ve poco después de comer. Ha levantado mucha expectación debido a la relevancia del maestro carpintero y el tribunal congrega a muchos curiosos a su alrededor. En esta ocasión los cinco hombres justos que escucharan a los litigantes son Eofrer el maestro orfebre, Flota el fabricante de cabos y sogas, Holting el maestro cantero, Woffun el cuirl y Breagla, miembro del consejo de hombres libres gracias a la influencia de su madre y a los efectos el portavoz de esta. El escriba tiene que esforzarse para hacerse oír por encima de los murmullos de los curiosos entre los que se encuentra Gelda a la que Gormadoc lleva siguiendo todo el día. Con esfuerzo presenta la acusación y solicita a Blosoma que exponga su causa. La mujer se adelanta hasta quedar frente a los cinco jueces que la observan atentos. Blosoma tiene cuarenta y pocos años, no es muy hermosa pero tiene cierto encanto, viste ropas sencillas y de colores apagados. Sostiene a una criatura de unos dos años en brazos mientras otro niño de cinco o seis, con el pelo enmarañado y la cara sucia se agarra con una mano a su falda. Empieza su alocución bastante entera pero a medida que entra en detalles pierde parte de su fuerza y deja escapar algunas lágrimas al recordar a su esposo y al narrar la precaria situación en la que se encuentra ahora. Una vez ha terminado es el turno de Rothaar que, como acordado, se escuda en la intervención de la serpiente del lago para justificar lo ocurrido. Tras su discurso el maestro carpintero hace saber al tribunal que entre los presentes hay quien pueden corroborar su versión. Se hace el silencio en la sala pero nadie da un paso al frente para testificar a favor de Rothaat. Brand ha cambiado de opinión y se mantiene en un discreto segundo plano. El tribunal castiga finalmente a el maestro carpintero obligándole a pagar a Blosoma una cantidad importante de monedas y critica públicamente su codicia hasta el punto de poner en duda que pueda seguir dirigiendo el gremio, decisión esta última que deberá tomar el nuevo Maesta cuando sea elegido.

El penúltimo día del festival el mercado está en plena ebullición. La feria se acaba y es el momento de cerrar los tratos. El gentío ocupa las calles durante todo la mañana formando un gran alboroto y una cacofonía estridente de sonidos, gritos y chillidos recorre la ciudad. Al caer el sol la fiesta continua, es el día en el que se organizan las cenas y banquetes para celebrar lo acontecido durante la semana. Beli y Gormadoc se han reunido con Dwalin y el resto de enanos en la casa de este último mientras Daeron cena con Legolasy Huoriel. Deorhelm disfruta de un plato a la mesa de Bregdran mientras Brand se tiene que confirmar con pan y carne seca regados con vino en un callejón frente a la casa de Eormeric y Gelda. Tan buen punto el sol se puso el maestro curtidor abandonó la casa y se dirigió hacía el gran salón para participar del ágape que organiza el Maesta esa noche. Las ventanas de la casa quedan iluminadas de forma tenue y cuando han pasado ya varias horas de la partida del esposo una figura envuelta en una capa se aproximará a la puerta lateral de la casa despertando la curiosidad del hombre de Valle. El extraño hace sonar la madera golpeándola con sus puño de forma rítmica e instantes después está se abre lentamente dejando escapar algo de la luz del interior. El visitante no tarda en cruzar el umbral para desaparecer en el interior.

La luz en las ventanas de los pisos superiores sigue prendida si bien apenas se percibe tras las cortinas. Brand duda un instante pero tras asegurarse de que nadie le ve decide trepar hasta el piso superior para ser testigo de la lujuria de Gelda que se entrega a su amante cuyo rostro no puede verse.

La noche discurre de forma alegre. Por doquier suenan las melodías que los bardos interpretan para amenizar las cenas y estas se mezclan con las canciones que los hombres beodos aúllan en las calles. Tres horas después de la puesta del sol la jarana continúa por toda la ciudad con más energía aún si cabe. A esa hora sin embargo, coincidiendo con el alarde de agilidad de Brand al encaramarse hasta las ventanas del primer piso de la casa del maestro curtidor,  las campanas del gran salón empiezan a repicar con urgencia. En un primer instante nadie parece prestarles atención pero su insistencia acaba por extrañar a muchos. Al salir a la calle tanto Beli y Gormadoc como Deorhelm y Daeron pueden distinguir con claridad un fulgor rojizo que ilumina el cielo cerca del gran salón. Los gritos de "fuego" corren por las calles a toda velocidad y muchos inician una carrera en pos de las llamas que se adivinan en la distancia.

Brand, que está de nuevo a pie de calle duda si permanecer en su puesto o unirse a los que se dirigen hacia el incendio. En ese momento Leovric abandona a toda prisa la casa de Gelda ajustándose la capa mientras corre y el hombre de Valle no pierde un instante y sale tras él. Beli, Gormadoc, Deorhelm y Daeron acuden igualmente hací las llamas desde diferentes puntos de la ciudad. A medida que se aproximan al origen del fuego una marea de voluntarios, algunos pertrechados con cubos y baldes, se unirán a ellos. En principio no hay quórum sobre qué edificio esté en llamas pero los candidatos se reducen con cada paso. Uno tras otro pueden descartarse varios de ellos según se sobrepasan. La casa de Chlodomir, los almacenes del puerto, El Granero, La Pocilga, el gran salón y muchos otros están a salvo. Según convergen más evidente parece que la estructura en llamas es la casa de Farman. Ante esta se reúne el grupo de nuevo justo cuando las primeras cadenas humanas empiezan a transportar agua hasta allí. Esgaroth está construida en madera por lo que el fuego es un temido enemigo lo que empuja a todos a colaborar. Entre los que colaboran se encuentran los sobrinos del Maesta, así como a otros personajes ilustres de la ciudad y cada vez hay más gente participando de las tareas de extinción.

A primera vista el incendio afecta a la parte frontal de la planta baja pero las llamas crecen con rapidez. Ni Farman ni sus hermanos se encuentran entre los que acarrean cubos de agua hasta la fachada desde la que se trata de atacar las llamas. Tampoco entre los que se esfuerzan por empapar las edificaciones vecinas. Tras preguntar insistentemente por ellos lo más que consiguen averiguar es que dejaron la cena del gremio de armadores hace horas. Gurman estaba muy bebido y los otros dos hermanos tuvieron que cargar con él. Preocupados por los tres hermanos Beli y Brand toman la calleja que se dirige a la parte posterior de la vivienda para tratar de abrirse paso hasta el interior. La puerta trasera está entreabierta y una vez dentro una espesa nube de humo negro apenas si permite respirar. Desde el acceso ambos  alcanzan tanto la cocina que está a salvo de las llamas pero inundada de humo y ceniza. En el suelo hay un cuerpo tendido boca abajo. Está inmóvil y al voltearlo se descubren unas profundas heridas en el abdomen y sus vísceras totalmente trituradas. La puerta que desde la cocina llevaba al cuartito de Hob está en el suelo hecha trizas.

Las llamas han alcanzado ya el gran salón al que se accede desde la cocina. Cuando Beli pone un pie en este le sorprende la visión de una criatura horrenda de cuerpo peludo cruzado por innumerables cicatrices y cuyas fauces presentan unos enormes colmillos ensangrentados. Tiene en sus brazos el cuerpo de un hombre y a sus pies hay hasta tres cuerpos más con varios miembros cercenados. La bestia se encara al enano, junto al que ya se encuentra Brand igualmente horrorizado, lanzando un espeluznante gruñido que hace retumbar todo el edificio. El monstruo se mantiene inmóvil sujetando con firmeza el cuerpo que carga en sus brazos. Beli le lanza un candelabro que evita sin problemas mientras Brand le urge para salir de allí a toda prisa. Instantes después el suelo cede bajo los pies de la bestia en un estruendo enorme tragándose a la criatura que desaparece en el agua. El cuerpo que cargaba aparece flotando a pocos metros del lugar pero nada más se sabrá de la fiera. Antes de huir Beli y Brand tienen el tiempo justo de echar un vistazo a los tres cuerpos que yacen en el gran salón, todos pertenecen a extranjeros y Mablung es uno de ellos.


El enano y Brand se las arreglan para recuperar el cuerpo que flota en el agua bajo la casa y descubren que se trata de Farman. Presenta dos puñaladas limpias en el pecho pero ningún desgarro. Con cuidado de no ser vistos trasladan el cadáver a la caserna de la guardia donde esperaran hasta el alba a que llegue el wendrith. Leovric se hace cargo del cadáver y promete mantenerlo a buen recaudo.

Ha sido necesaria toda la noche para controlar el fuego en la que fuera la casa de Farman que al amanecer despierta medio calcinada. La estructura cruje y humea y las chimeneas se alzan como torres entre los restos negros de la madera quemada. Las casas vecinas también han sufrido daños. Al alba puede inspeccionarse lo que ha quedado de la casa con más calma pero no hay mucho que rescatar. Aparecen los cuatro cadáveres que Beli y Brand vieran la noche anterior y dos más todos ellos tan deformados que son imposibles de reconocer. No hay mucho más. Los pocos muebles que había están totalmente echados a perder y los rollos de pergamino quemados. El arcón de Hob sin embargo ha resistido bastante bien y tras hurgar Deorhelm entre sus cosas aparece un pañuelo de satén azul con una B bordada en plata. No hay ni rastro del monstruo.

El último día de la feria el sol se oculta tres unas nubes bajas y pesadas. No hay música y el mercado está demasiado tranquilo. A primera hora los miembros del consejo de hombres libres empiezan a llegar al gran salón. Nadie sabe que va a pasar. El gesto de los que acuden al consejo es serio y severo. Tanto Brand como Beli, Deorhelm, Daeron y Gormadoc se han apostado a las puertas del gran salón pues no pueden participar del consejo. Desde el exterior puede escucharse con claridad sin embargo el tono brusco del debate. Dos horas más tarde la puerta del gran salón se abre y Hildegripa, desde lo alto de la escalinata, anuncia sin más preámbulos que el consejo ha renovado su confianza en Chlodomir para que lidere la ciudad del lago como Maesta hasta el próximo consejo dentro de cinco años. El anuncio es recibido con vítores y abucheos por igual y poco después los miembros del consejo abandonan el gran salón. Lo hacen primero los partidarios de Chlodomir que celebran su reelección con loas y pomposos saludos. Detrás de estos el resto de hombres libres, Bregdran entre ellos. Al acercarse a el capitán Daeron y Beli este rechaza entrar en detalles y los emplaza a reunirse esa noche en El Granero para estudiar el siguiente paso a dar.

Una fina lluvia da la bienvenida al verano esa noche y repiquetea contra la cubierta de madera de El Granero. El local está cerrado y solo se permite entrar a los convocados a la reunión. Eodoric y Guthwin se turnan en la puerta mientras el resto conversan alrededor del fuego. Han acudido una media docena de personas además de Brand, Beli, Deorhelm, Daeron y Gormadoc. Entre ellas los dos jóvenes capitanes, Materoc el herrero, Breagla y Bregdran. Este último es el primero en tomar la palabra para narrar como Chlodomir se negó durante el consejo a retrasar la elección del Maesta hasta saber que le ocurrió a Farman y presentó su candidatura de forma abierta forzando la votación. No pocos se opusieron a él pero fueron más los que le secundaron incluyendo entre otros a Rothaar, Raendoric y Eormelic. Bregdran está angustiado y no sabe qué camino tomar ni qué dirección seguir. Beli hace algunas preguntas tratando de averiguar cuántos más detalles mejor pero unos golpes resuenan con fuerza en la puerta principal interrumpiendo la respuesta de Bregdran. - Abrid a la guardia! Abrid en nombre del Maesta! Abrid inmediatamente o echaremos la puerta abajo.-

Dos docenas de guardias liderados por un cuirl aguardan en el exterior. Insisten una vez más y finalmente Bregdran ordena que se les deje entrar a lo que nadie parece oponerse. Una vez dentro los guardias se reparten por la sala y el sargento con voz seca y sin rodeos hace saber a los presentes que tiene órdenes de arrestarles y trasladarles al islote. El Maesta les acusa de conspiración y alta traición. Bregdran reclama la presencia de los wendrith Fram o Leovric pero el sargento le informa, sin entrar en detalles, de que ambos han sido igualmente arrestados por conspiración. El Maesta ha nombrado a sus sobrinos nuevos capitanes de la guardia.

Solo Breagla opone resistencia al arresto pero entre tres guardias lo arrastran hasta un callejón y el grupo lo pierde de vista. Escoltados por los guardias los conspiradores son trasladados al islote, nombre con el que se conoce a la pequeña prisión de la ciudad. Allí descubren la cabeza de Fram empalada en empalizada  que circunda la caserna de la guardia. Junto a la del wendrith está también la de Hildegripa y otras dos tan desfiguradas que es imposible reconocer las facciones desde la distancia y en la oscuridad de la noche.

Tras cruzar el patio de la caserna toman la estrecha pasarela que une la ciudad con el islote y acceden al edificio de madera que se utiliza como prisión local. Allí son encerrados formando grupos de cuatro en las celdas del piso superior. Entre los cautivos están tanto Bregdran como Eodoric y Guthwin. También Materoc, Hurm, Gnorn y Goshafoc, todos ellos pequeños burgueses y artesanos que apoyaban a Farman y colaboraron con Bregdran. Breagla sin embargo no aparecerá. Nada más se ha sabido de él desde que lo guardias lo separaran del grupo. Cada celda se cierra con una robusta puerta de madera con un visor deslizante. Además hay una o dos ventanas bloqueadas con una celosía también de madera reforzada con láminas metálicas. El suelo de las celdas es de madera pero está cubierto con una capa de heno húmedo y en un rincón hay un pequeño barril con agua turbia y un cuenco de arcilla para orinar.

Tras una larga espera se presentan Thorald y su hermano que emplean las mirillas para inspeccionar a los presos. –Mi tío es demasiado condescendiente con vosotros, si por mí fuera vuestras cabezas estarían ya en la empalizada.- brama el nuevo capitán de la guardia. – De todas formas no creo que tarden mucho en adornarla.- tras esto se marcha para no volver. No hay más visitas esa noche y la ciudad permanece en silencio. No les acercan ni cena ni desayuno pero aquellos cuyas ventanas les ofrecen una vista del puente que conecta con la ciudad pueden ver como se cambia la guardia al despuntar el sol.

El día siguiente es igualmente tranquilo. El tráfico que abandona la ciudad es más intenso de lo habitual pero es lo único fuera de la normalidad hasta bien entrada la tarde. Hasta entonces los presos se quedan sin comida ni agua limpia y los guardias no acuden a ninguna llamada por mucho que estos protestan. Se debaten varias tretas y planes para evadirse pero ninguna acaba por ponerse en práctica. Pero cuando el sol empieza a descender en el oeste los gemelos regresan y entre forcejeos se llevan a Eodoric. Para cuando ya ha oscurecido unos guardias traen al joven capitán de vuelta magullado y semiinconsciente. Ha sido brutalmente golpeado y apenas puede hablar.  Entre balbuceos acertará a decir que pretendían que confesase que era un traidor pero no lo han logrado. Minutos después los guardias regresan y sacan a Bregdran de su celda y entre gritos y tirones le hacen cruzar el puente hasta la caserna.

Poco antes del alba Daeron, desde cuya celda se puede ver el puente que une la pequeña prisión con la ciudad, acierta a adivinar una figura oscura que cruza con prisas el mismo. Poco después las sonoras voces de los guardias resuenan a carcajadas. La algarabía dura cierto tiempo hasta que poco a poco se apaga ahogada en el silencio de la noche. Es entonces cuando la puerta de la celda en la que se encuentran Deorhelm y Brand se abre lentamente. Al otro lado aparece Chlotar que apremia a los reos a salir. Los guardias están drogados pero no tardarán en despertar. Chlotar liberará a todos los presos y les pide que esperen a su señal para dejar el edificio. Los centinelas al otro lado del puente siguen de servicio y hay que actuar con cautela. Beli le pregunta inquiere a la hija del Maesta por sus motivos y esta le recuerda al enano que ellos  arriesgaron su vida por ella no hace tanto tiempo. Chlotar
narra cómo su padrer esta cegado por la ira y ha apresado a la familia de Bregdran y ha obligado este a que confiese su traición mañana en la escalinata del gran salón. A cambio le perdonará la vida su esposa e hija. Tras la confesión el  Maesta planea ajusticiar a todo el grupo de forma pública. El enviado del rey elfo dejó la ciudad antes de la puesta del sol y el representante del rey bajo la montaña fue invitado a tomar el camino del norte al mismo tiempo.

En silencio y haciendo alarde de mucha destreza toda la comitiva consigue abandonar el recinto de la caserna y enfilar el camino hacia el muelle en el que se encuentra el Cascarón de Nuez. Chlotar urge al grupo a abandonar Esgaroth cuanto antes y todos convienen en que es lo mejor. Es imposible cruzar el puente pero los muelles no están vigilados pero el Cascarón de Nuez fue reparado durante el invierno y está listo para navegar. La nave está casi lista y tras algunos preparativos deja el puerto en silencio. Chlotar queda en la ciudad de llago mientras los fugados deciden poner rumbo a Valle.

El viaje hasta la ciudad del rey Bard no lleva más de una jornada y media. Allí son recibidos de forma cordial por los hombres del rey y entrevistados por Viclaf, wendrith local, que les interroga sobre los eventos de los últimos días en Esgaroth. La corte de Valle está al corriente de lo ocurrido pero cualquier detalle puede ser útil. Beli es igualmente invitados a presentarse ante la corte de Dain donde es recibido por Dwalin que llega a la ciudad un día más tarde de lo que lo haga el Cascarón de Nuez. Durante las semanas que siguen se multiplican los rumores sobre los acontecimientos en Esgaroth. Hay quien dice que en total Chlodomir ha hecho decapitar o colgar a dos docenas de personas. Algunos doblan esa cifra. No son pocos los que han huido a Valle o Londaroth y los elfos de las balsas han dejado de viajar hasta el lago. Son días oscuros en el norte de Rhovanion