Corre el año 3013 de la Tercera Edad del sol. Hace ya 71 años de la muerte de Smaug y las ciudades de Valle y Esgaroth han sido reconstruidas. El Rey Brand reina en Valle mientras Dain I gobierna a los enanos de Erebor cuyas minas y talleres están abiertos de nuevo. El comercio a través del Celduin vive una nueva edad de oro y las naves viajan desde el nacimiento del río hasta su desembocadura transportando el vino de los llanos de Dorwinion, el grano de las praderas de Rhovanion, las tallas de los elfos del bosque, los metales las minas enanas y la vida de cientos de marineros.

31 agosto 2012

Tercera Sesión - Primeras Nieves de Invierno

Daeron y Gormadoc acaban de regresar a la ciudad del lago tras una corta estancia en las Estancias del Rey Elfo. Diciembre se les ha echado encima y comparten una bebida en La Pocilga, la pequeña taberna del distrito portuario que queda cerca de la posada en la que se hospedan. En una mesa próxima Beli narra a Lófar, compañero de aventuras de juventud al que ofrece su hospitalidad en la ciudad, sus experiencias en la Montaña Solitaria donde ha pasado las últimas semanas tras acompañar a Gimli en su viaje de regreso. Junto a ellos Leafar y Deorhelm y otros hombres del norte, entre los que está Wídfara, juegan a los dados. El ambiente en el pequeño local está muy cargado. Todas las mesas están ocupadas y el tono de las conversaciones es bastante alto. La luz es tenue y proviene de la lumbre y de pequeñas lámparas de aceite repartidas aquí y allá. Una mujer bien entrada en la cuarentena se encarga de servir a los presentes ayudada por su hermana, algo más joven y dicharachera. El marido de la primera trabaja en la cocina, oculta tras una raída cortina de color ocre, preparando comidas sencillas. En la pequeña mesa junto a la chimenea conversan Gurman y Oreman, los hermanos pequeños de Farman, que comparten unas cervezas con Holdred, un joven aspirante a capitán joven que suele trabajar para ellos.

Una corriente de aire frío barre el local cuando la puerta se abre y el murmullo se detiene por un momento para retomarse de forma inmediata una vez los cinco nuevos clientes estén en el interior. Se trata de Thorald y Thorburn, sobrinos del Maesta Chlodomir, que van acompañados por tres hombres del norte más. El quinteto inspecciona el local buscando un lugar en el que tomar asiento y muestran su disgusto al descubrir que no hay mesas disponibles. Se fijan entonces en los hermanos de Farman y rodean la mesa de estos. Thorburn, que como su hermano es alto y robusto, parece llevar la voz cantante y tomando el respaldo de la silla que ocupa al joven Gurman lo empuja con violencia de forma que cae al suelo. –Fuera de aquí mequetrefe- le espeta -Esta mesa está ocupada-. Gurman se levanta de inmediato. Oreman también se pone en pié pero Holdred permanece sentado. El fornido sobrino del Maesta, que es un palmo más alto que los hermanos de Farman, propina un nuevo empellón a Gurman obligándole a retroceder, distancia que aprovecha este para ganar inercia y lanzar su puño contra el mentón de Thorburn. El golpe no parece tener el efecto deseado y Thorburn se revuelve derribando a Farman con facilidad. Beli se levanta para tomar cartas en el asunto y Leafar y Daeron hacen lo propio desde sus respectivas mesas. Thorald y sus acompañantes han apresado a Oreman y aunque Daeron intenta prestarle ayuda el elfo cae desplomado tras recibir un fuerte golpe en la cabeza. Mientras tanto Holdred si se ha deshecho del individuo que le acosaba y, tras tomar una silla en sus manos, acude en ayuda del mayor de los hermanos. Leafar y Beli tratan de reducir a Thorburn pero este se zafa con aparente facilidad. La propietaria se esfuerza en vano de detener la pelea aunque parece ya demasiado tarde pues el número de personas involucrada va en aumento a medida que los clientes toman partido por uno u otro bando.

Para entonces uno de los locales ha empezado a aceptar apuestas subido a la mesa sobre a la que se antes discurría la partida de dados. Thorburn parece le favorito de la concurrencia y Beli hará que su amigo Lófar consiga un buen pellizco, tras cargar sobre él y, merced a la ayuda de Leafar, derribarlo. Holdred por su parte ha conseguido que Oreman se libere y entre los dos parecen defenderse bien hasta que alguien rompe su cuenco de arcilla sobre en la cabeza del joven armador. El barullo continuará durante varios minutos hasta que el capitán de la guardia Leovric y algunos de sus hombres acuden a poner paz. Afortunadamente el incidente no provoca más que magulladuras y algunos moratones.

Una semana más tarde se celebra el aniversario de Bregdran, el capitán del Dragón de Río y varios de sus camaradas han organizado una fiesta en su honor. Es el 21 de Diciembre y la sala grande de El Granero, la taberna que frecuenta la mayoría de los capitanes de la ciudad, está repleta de gente. Tres músicos tocan melodías rítmicas y alegres y no pocos de los presentes danzan entre risas en el centro de la habitación.

Un fuego ayuda a calentar la estancia y ofrece protección frente a las primeras nieves del invierno que ya salpican de blanco las cubiertas de los edificios de la ciudad. Entre los asistentes está obviamente Bregdran, sentado en un taburete alto y siguiendo el ritmo de la música con el pie, admira algunos de los presentes que ha recibido, entre ellos los guantes de piel que le ha entregado Beli. También están su mujer y su hija Brewyn, que baila con Holdred al son de la música. Oreman, todavía convaleciente, ha acudido en representación de sus hermanos Farman y Gurman que se encuentran fuera de la ciudad. Hob permanece siempre a su lado, ceñudo y con la mirada puesta en los bailarines.

Dwalin, Beli y Lófar beben cerveza en una de las mesas mientras conversan con otros capitanes y marineros. Gormadoc y Leafar acompañan a los músicos y Daeron los observa distraído. Mientras Deorhelm se ha acercado a la cocina en busca de un bocado. Las conversaciones giran en torno a temas de lo más diverso. El tiempo y las primeras nieves por ejemplo no parecen dejar a nadie indiferente como tampoco lo hacen las 300mp que el Maesta ofrece a aquel que traiga la cabeza del Seahmatha. Algunos corrillos hablan de la próxima feria de primavera, de la asamblea de hombres libres y de la posibilidad de que Chlodomir no sea reelegido.

Nadie presta especial atención a la figura que acaba de cruzar el umbral con gesto preocupado pues son muchos los que llegan y dejan la fiesta. En esta ocasión, sin embargo, se trata de Wídfara que avanzará entre el gentío buscando a alguien conocido. Se detiene junto a Beli y trata de convencerle para que le acompañe al exterior. Wídfara está alterado y muy nervioso. Beli accede y ambos dejan El Granero y, tras alejarse unos pasos de la puerta, Wídfara se decide a hablar. Como Beli ya sabe Wídfara trabaja para Chlotar desde hace varios meses. Por lo general está contento con su señora que le paga regularmente y no es especialmente dura con él, solo ha hecho que lo azotaran con una vara un par de veces por holgazanear. Pero esa mañana ha escuchado una conversación que no debería y ahora está asustado.

Wídfara se muestra temeroso y mira a derecha e izquierda de forma constante, sobresaltándose cada vez que la puerta de El Granero se abre o se cierra. No sin muchas pausas y con dificultades el antiguo bandido narra al Beli como a medio día, mientras echaba cubos de agua sobre el suelo frente a uno de los almacenes de su ama para limpiar el guano de las gaviotas, pudo escuchar una conversación entre esta y un hombre al que no pudo reconocer. Al principio no prestó mucha atención, pero su espíritu curioso fue más fuerte que él  acabó por pegar la oreja a los tablones de la puerta.

Chlotar estaba acordando un precio por la cabeza de alguien. Un precio alto además, no menos de 60mp un tercio de las cuales pagó por adelantado. La infortunada víctima era Farman, el mercader, y el crimen iba  tener lugar esa misma noche o la próxima. Chlotar y su interlocutor se despidieron y aunque Wídfara trató de no dejarse ver teme que le descubrieran y que su vida corra peligro. Ha estado escondido todo el día sin saber qué hacer hasta que se ha decidido a contárselo a Beli pues sabe que es una persona justa y que hará lo correcto. Le implora que le proteja y que no deje que le maten.

El enano arrastra Wídfara de nuevo al interior de El Granero y le obliga a repetir la historia ante Dwalin. Preocupado el representante del rey Dain pide a Beli que convoque a cuantas personas de confianza encuentre en el local, él hará lo propio y todo el grupo se encontrará en la cocina. En apenas cinco minutos la cocina está de lo más concurrida. Lófar guarda la puerta. Dwalin ha reunido a Bregdran, Oreman, Holdred y los capitanes Eodoric y Guthwin. Beli por su parte ha convocado a Gormadoc, Daeron, Leafar y Deorhelm.

Wídfara es obligado a explicar lo que viera y escuchara esa mañana por tercera vez. Pone no pocas excusas para no hacerlo pero finalmente accede. Recibe varios insultos y Oreman, trata de golpearle con el bastón que todavía necesita para caminar. Dwalin trata de poner orden y calmar la situación. Urge tomar decisiones para evitar la fatalidad. El grupo conviene en enviar a Beli, Gormadoc, Daeron, Leafar y Deorhelm a Londaroth de inmediato hacía Londaroth donde se encuentra Farman junto con su hermano menor organizando el traslado de sus naves desde el lago hasta el Celduin. El resto esconderá a Wídfara en un lugar seguro. Todos deberán abandonar el local por la puerta trasera y ponerse en marcha a toda prisa, Bregdran permanecerá en El Granero para no levantar sospechas.

El grupo se reúne al filo de la media noche junto a la caserna de la guardia que se encuentra en la cabeza del puente en tierra firme. Oreman y un empleado suyo están esperando con los caballos, y ponis, necesarios y la partida se pone en camino de inmediato. Bajo la luz tenue de la luna el camino serpentea junto a la orilla occidental del lago alejándose de este varios centenares de yardas en algunos puntos. Tras una hora de camino aparece en la distancia un jinete que cabalga en dirección norte. Tras darle el alto este resulta ser un empleado de La Niebla, la posada en la parte alta de Londaroth. Tiene prisa por llegar a Esgaroth pues un mercader de la ciudad ha sido herido de gravedad y le han enviado en busca de un sanador competente. El muchacho no sabe el nombre del mercader ni como se produjo la herida. Cuando trajeron al hombre a la posada apenas si tuvo tiempo de verlo antes de que le ordenaran partir. Estas noticias preocupan al grupo que acelera el paso y alcanza el salto del Lindal una hora más tarde. Gormadoc, que cabalga con Deorhelm, y Beli se dirijen a Los Tres Cuervos donde se hospeda Farman mientras Holdred, Leafar y Daeron ascienden hacía La Niebla. Los primeros se encuentran la posada cerrada y solo tras insistir mucho consiguen que el propietario acuda a la puerta. Este se niega a dejarles entrar pero finalmente accede en ir a despertar a Farman. Minutos después regresa para informar a los tres viajeros de que el armador no está en su habitación.

Holdred y los demás alcanzan la niebla para encontrarse con tres cuerpo cubiertos por telas en el patio. Una viuda llora por su marido muerto y una docena de personas aguarda expectante. Tras entrar en la posada y preguntar por el armador el posadero los conduce hasta una habitación en la que encuentran a Gurman postrado en un lecho, con una herida sangrante en el abdomen. Está siendo tratado por una mujer pero permanece inconsciente. La herida es mortal. Los presentes narrarán a Holdred y los que le acompañan como un grupo de bandidos atacaron a Farman y Gurman cuando ascendían por la calle con destino al muelle para pagar el jornal a sus hombres. Gurman resultó herido pero los empleados de Farman consiguieron hacer huir a los asaltantes no sin pagar un alto precio por ello pues tres hombres han muerto. Al parecer Farman ha dejado la posada hace media hora y cabalga hacia el Erial Gris en busca de Haed el ermitaño. Según el posadero es en vano pues Haed es un hombre arisco y vanidoso y aunque sea capaz de sanar a Gurman no dejará su cabaña por voluntad propia.

Los seis jinetes se reúnen de nuevo en La Niebla y parten de inmediato en busca de Farman. El Erial Gris se encuentra a apenas media hora de distancia y los locales les indican cómo encontrar el sendero que, tras abandonar el camino del sur, se adentra en las colinas hasta llegar al pequeño valle. Al llegar a la bifurcación el grupo descubre huellas de hasta una docena de caballos y Daeron identifica a un primer jinete solitario y un grupo que le sigue a algo de distancia.

Toman el estrecho sendero a toda prisa y avanzan entre las piceas y abedules cubiertos de nieve. En la oscuridad progresan lentamente pero tras unos minutos se ven sorprendidos por gritos y destellos de luz a su izquierda. Leafar y Daeron desmontan y se adentran en el bosque siguiendo las luces con cautela mientras el resto continua tras la pista que los caballos han dejado sobre la nieve para acabar descubriendo a un solitario hombre que monta guardia junto a docena y media de monturas en un claro junto al camino. El centinela huye y Beli y Deorhelm tratan de darle caza mientras Gormadoc se escabulle entre los árboles en pos de la luz de unas teas en la distancia. Holdred le sigue a unos pasos con el arco presto.

Daeron también ha preparado su arco más arriba en el bosque. Se ha separado de Leafar y se ve sorprendido por un atacante que aparece a su espalda. Con un tiro certero consigue abatirlo y recula sobre sus pasos al oír como Leafar pide ayuda. Ambos se encuentran en el mismo punto en el que se separaron y ponen en fuga a aquellos que perseguían al medio elfo.

Beli y Deorhelm siguen con su persecución pero son interceptados por un corpulento asaltante que hace maniobrar su mandoble para herir gravemente al enano que cae al suelo. Deorhelm se rehace y tras rechazar una nueva acometida del hombretón retrocede mientras trata de arrastrar con él el cuerpo de su compañero caído.

Gormadoc se topa con un caballo saeteado entre los árboles, su cuerpo arañado por las ramas de los abetos. Holdred le libera de un atacante que pretendía sorprenderle por la espalda pero aún y así el hobbit no consigue evitar caer por la pendiente. Antes de que pueda levantarse un hombre se abalanza sobre él. Se trata de Farman que tras reconocerlo le ayuda a ponerse en pie y le insta a seguirle hacía el claro que se abre más adelante. Para cuando llega na la linde del bosque Holdred los ha alcanzado y Daeron y Leafar aparecen unos metros más allá.

En el centro del valle que se abre ante ellos hay una cabaña de madera destartalada circundada por lo que queda de una empalizada muy dañada. En el espacio enmarcado por la antigua defensa hay repartidas varias casitas para aves sobre postes de madera, media docena de estelas de roca labrada, varios cráneos cornudos suspendidos de pértigas y otros artilugios similares. Farman se detiene solo un instante antes de iniciar una carrera desesperada hacía la cabaña de Haed. Gormadoc, Holdred, Leafar y Daeron salen tras él pero apenas han dejado la protección de los árboles varias flechas surcan el aire desde la oscuridad del bosque para clavarse a su izquierda y derecha.  Gormadoc se refugia junto a una solitaria conífera mientras el resto continúan avanzando y logran alcanzar la protección que ofrece lo que queda de la empalizada.

Deorhelm ha conseguido recular, cargando con el cuerpo de Beli, hasta donde dejaron sus caballos. Tras asegurarse que nadie les persigue se afana en estabilizar al enano que apenas puede tenerse en pie. La muerte le ha rondado y puede sentirse afortunado de seguir con vida.

Mientras Farman, Holdred y Leafar han reunido el valor suficiente para penetrar en la cabaña tras ser testigos de misteriosos alaridos y fantasmagóricas apariciones en los lindes del Erial Gris. Haed les está esperando, se muestra huraño y poco colaborador per oficialmente se ofrece a sanar a Gurman a cambio de dos prebendas: Un broche élfico con forma de hoja y un colgante de piedra con grabados enanos. Leafar tiene el broche pero no está dispuesto a entregarlo. Farman se ofrece a pagar por el la cantidad que el medio elfo quiera pero este no accede al trueque. Sol otras mucho insistir entrega el broche, de gran valor personal para él, al ermitaño. Cuando el grupo localiza a Beli este pone menos problemas y entrega a Haed el colgante en cuestión.

Para cuando el grupo llega a Londaroth el sol habrá salido y el cansancio empiece a hacer mella en los aventureros. Las gentes de Londaroth se girarán al ver al grupo apartándose de su camino y fijando la mirada en el ermitaño.

Al llegar a La Niebla se encuentran con el propietario barriendo la sala principal. Les abre enseguida y los guia de nuevo hasta donde se encuentra Gurman. La mujer que cuida de él se ha dormido sentada en el suelo con la espalda contra la pared y las manos sobre el balde de madera en el que empapa las piezas de tela. El hermano de Farman continúa con vida pero no le queda mucho tiempo. Haed no quiere a gente que le moleste y solicita a Leafar que le ayude mientras echa al resto de la habitación. El tratamiento dura una hora tras la cual Haed compartirá unos minutos con Farman en un aparte. La conversación será grave, Gurman sobrevivirá pero necesitará un largo reposo. Tras esta conversación Haed marcha el solo de vuelta al  Erial Gris.

Gurman necesita una semana para encontrarse lo suficientemente fuerte para viajar. Farman permanece con él y lo hace trasladar en litera hasta  Los Tres Cuervos donde tiene reservadas habitaciones privadas de mayor tamaño. El grupo permanece con él todo este tiempo por precaución.

Llegado el día prepara un lecho de pieles en la parte trasera de un carromato para regresar a Esgaroth. A su llegada a la Ciudad del Lago Bregdran hace saber a los viajeros que Wídfara ha huido. Desapareció la misma noche que partieran. No se ha sabido de él desde entonces y sin su testimonio es muy difícil elevar una acusación contra Chlotar y mucho menos contra su padre. Tras la reunión con este, cuando se están despidiendo del capitán, Brewyn aparece con un pequeño paquete envuelto en una tela de color pardo y atado con un cordel de cuero para Holdred. El pequeño paquete contiene una bufanda de lana de color gris no muy bien acabada que ha tejido ella misma.

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