Corre el año 3013 de la Tercera Edad del sol. Hace ya 71 años de la muerte de Smaug y las ciudades de Valle y Esgaroth han sido reconstruidas. El Rey Brand reina en Valle mientras Dain I gobierna a los enanos de Erebor cuyas minas y talleres están abiertos de nuevo. El comercio a través del Celduin vive una nueva edad de oro y las naves viajan desde el nacimiento del río hasta su desembocadura transportando el vino de los llanos de Dorwinion, el grano de las praderas de Rhovanion, las tallas de los elfos del bosque, los metales las minas enanas y la vida de cientos de marineros.

31 agosto 2012

Tercera Sesión - Primeras Nieves de Invierno

Daeron y Gormadoc acaban de regresar a la ciudad del lago tras una corta estancia en las Estancias del Rey Elfo. Diciembre se les ha echado encima y comparten una bebida en La Pocilga, la pequeña taberna del distrito portuario que queda cerca de la posada en la que se hospedan. En una mesa próxima Beli narra a Lófar, compañero de aventuras de juventud al que ofrece su hospitalidad en la ciudad, sus experiencias en la Montaña Solitaria donde ha pasado las últimas semanas tras acompañar a Gimli en su viaje de regreso. Junto a ellos Leafar y Deorhelm y otros hombres del norte, entre los que está Wídfara, juegan a los dados. El ambiente en el pequeño local está muy cargado. Todas las mesas están ocupadas y el tono de las conversaciones es bastante alto. La luz es tenue y proviene de la lumbre y de pequeñas lámparas de aceite repartidas aquí y allá. Una mujer bien entrada en la cuarentena se encarga de servir a los presentes ayudada por su hermana, algo más joven y dicharachera. El marido de la primera trabaja en la cocina, oculta tras una raída cortina de color ocre, preparando comidas sencillas. En la pequeña mesa junto a la chimenea conversan Gurman y Oreman, los hermanos pequeños de Farman, que comparten unas cervezas con Holdred, un joven aspirante a capitán joven que suele trabajar para ellos.

Una corriente de aire frío barre el local cuando la puerta se abre y el murmullo se detiene por un momento para retomarse de forma inmediata una vez los cinco nuevos clientes estén en el interior. Se trata de Thorald y Thorburn, sobrinos del Maesta Chlodomir, que van acompañados por tres hombres del norte más. El quinteto inspecciona el local buscando un lugar en el que tomar asiento y muestran su disgusto al descubrir que no hay mesas disponibles. Se fijan entonces en los hermanos de Farman y rodean la mesa de estos. Thorburn, que como su hermano es alto y robusto, parece llevar la voz cantante y tomando el respaldo de la silla que ocupa al joven Gurman lo empuja con violencia de forma que cae al suelo. –Fuera de aquí mequetrefe- le espeta -Esta mesa está ocupada-. Gurman se levanta de inmediato. Oreman también se pone en pié pero Holdred permanece sentado. El fornido sobrino del Maesta, que es un palmo más alto que los hermanos de Farman, propina un nuevo empellón a Gurman obligándole a retroceder, distancia que aprovecha este para ganar inercia y lanzar su puño contra el mentón de Thorburn. El golpe no parece tener el efecto deseado y Thorburn se revuelve derribando a Farman con facilidad. Beli se levanta para tomar cartas en el asunto y Leafar y Daeron hacen lo propio desde sus respectivas mesas. Thorald y sus acompañantes han apresado a Oreman y aunque Daeron intenta prestarle ayuda el elfo cae desplomado tras recibir un fuerte golpe en la cabeza. Mientras tanto Holdred si se ha deshecho del individuo que le acosaba y, tras tomar una silla en sus manos, acude en ayuda del mayor de los hermanos. Leafar y Beli tratan de reducir a Thorburn pero este se zafa con aparente facilidad. La propietaria se esfuerza en vano de detener la pelea aunque parece ya demasiado tarde pues el número de personas involucrada va en aumento a medida que los clientes toman partido por uno u otro bando.

Para entonces uno de los locales ha empezado a aceptar apuestas subido a la mesa sobre a la que se antes discurría la partida de dados. Thorburn parece le favorito de la concurrencia y Beli hará que su amigo Lófar consiga un buen pellizco, tras cargar sobre él y, merced a la ayuda de Leafar, derribarlo. Holdred por su parte ha conseguido que Oreman se libere y entre los dos parecen defenderse bien hasta que alguien rompe su cuenco de arcilla sobre en la cabeza del joven armador. El barullo continuará durante varios minutos hasta que el capitán de la guardia Leovric y algunos de sus hombres acuden a poner paz. Afortunadamente el incidente no provoca más que magulladuras y algunos moratones.

Una semana más tarde se celebra el aniversario de Bregdran, el capitán del Dragón de Río y varios de sus camaradas han organizado una fiesta en su honor. Es el 21 de Diciembre y la sala grande de El Granero, la taberna que frecuenta la mayoría de los capitanes de la ciudad, está repleta de gente. Tres músicos tocan melodías rítmicas y alegres y no pocos de los presentes danzan entre risas en el centro de la habitación.

Un fuego ayuda a calentar la estancia y ofrece protección frente a las primeras nieves del invierno que ya salpican de blanco las cubiertas de los edificios de la ciudad. Entre los asistentes está obviamente Bregdran, sentado en un taburete alto y siguiendo el ritmo de la música con el pie, admira algunos de los presentes que ha recibido, entre ellos los guantes de piel que le ha entregado Beli. También están su mujer y su hija Brewyn, que baila con Holdred al son de la música. Oreman, todavía convaleciente, ha acudido en representación de sus hermanos Farman y Gurman que se encuentran fuera de la ciudad. Hob permanece siempre a su lado, ceñudo y con la mirada puesta en los bailarines.

Dwalin, Beli y Lófar beben cerveza en una de las mesas mientras conversan con otros capitanes y marineros. Gormadoc y Leafar acompañan a los músicos y Daeron los observa distraído. Mientras Deorhelm se ha acercado a la cocina en busca de un bocado. Las conversaciones giran en torno a temas de lo más diverso. El tiempo y las primeras nieves por ejemplo no parecen dejar a nadie indiferente como tampoco lo hacen las 300mp que el Maesta ofrece a aquel que traiga la cabeza del Seahmatha. Algunos corrillos hablan de la próxima feria de primavera, de la asamblea de hombres libres y de la posibilidad de que Chlodomir no sea reelegido.

Nadie presta especial atención a la figura que acaba de cruzar el umbral con gesto preocupado pues son muchos los que llegan y dejan la fiesta. En esta ocasión, sin embargo, se trata de Wídfara que avanzará entre el gentío buscando a alguien conocido. Se detiene junto a Beli y trata de convencerle para que le acompañe al exterior. Wídfara está alterado y muy nervioso. Beli accede y ambos dejan El Granero y, tras alejarse unos pasos de la puerta, Wídfara se decide a hablar. Como Beli ya sabe Wídfara trabaja para Chlotar desde hace varios meses. Por lo general está contento con su señora que le paga regularmente y no es especialmente dura con él, solo ha hecho que lo azotaran con una vara un par de veces por holgazanear. Pero esa mañana ha escuchado una conversación que no debería y ahora está asustado.

Wídfara se muestra temeroso y mira a derecha e izquierda de forma constante, sobresaltándose cada vez que la puerta de El Granero se abre o se cierra. No sin muchas pausas y con dificultades el antiguo bandido narra al Beli como a medio día, mientras echaba cubos de agua sobre el suelo frente a uno de los almacenes de su ama para limpiar el guano de las gaviotas, pudo escuchar una conversación entre esta y un hombre al que no pudo reconocer. Al principio no prestó mucha atención, pero su espíritu curioso fue más fuerte que él  acabó por pegar la oreja a los tablones de la puerta.

Chlotar estaba acordando un precio por la cabeza de alguien. Un precio alto además, no menos de 60mp un tercio de las cuales pagó por adelantado. La infortunada víctima era Farman, el mercader, y el crimen iba  tener lugar esa misma noche o la próxima. Chlotar y su interlocutor se despidieron y aunque Wídfara trató de no dejarse ver teme que le descubrieran y que su vida corra peligro. Ha estado escondido todo el día sin saber qué hacer hasta que se ha decidido a contárselo a Beli pues sabe que es una persona justa y que hará lo correcto. Le implora que le proteja y que no deje que le maten.

El enano arrastra Wídfara de nuevo al interior de El Granero y le obliga a repetir la historia ante Dwalin. Preocupado el representante del rey Dain pide a Beli que convoque a cuantas personas de confianza encuentre en el local, él hará lo propio y todo el grupo se encontrará en la cocina. En apenas cinco minutos la cocina está de lo más concurrida. Lófar guarda la puerta. Dwalin ha reunido a Bregdran, Oreman, Holdred y los capitanes Eodoric y Guthwin. Beli por su parte ha convocado a Gormadoc, Daeron, Leafar y Deorhelm.

Wídfara es obligado a explicar lo que viera y escuchara esa mañana por tercera vez. Pone no pocas excusas para no hacerlo pero finalmente accede. Recibe varios insultos y Oreman, trata de golpearle con el bastón que todavía necesita para caminar. Dwalin trata de poner orden y calmar la situación. Urge tomar decisiones para evitar la fatalidad. El grupo conviene en enviar a Beli, Gormadoc, Daeron, Leafar y Deorhelm a Londaroth de inmediato hacía Londaroth donde se encuentra Farman junto con su hermano menor organizando el traslado de sus naves desde el lago hasta el Celduin. El resto esconderá a Wídfara en un lugar seguro. Todos deberán abandonar el local por la puerta trasera y ponerse en marcha a toda prisa, Bregdran permanecerá en El Granero para no levantar sospechas.

El grupo se reúne al filo de la media noche junto a la caserna de la guardia que se encuentra en la cabeza del puente en tierra firme. Oreman y un empleado suyo están esperando con los caballos, y ponis, necesarios y la partida se pone en camino de inmediato. Bajo la luz tenue de la luna el camino serpentea junto a la orilla occidental del lago alejándose de este varios centenares de yardas en algunos puntos. Tras una hora de camino aparece en la distancia un jinete que cabalga en dirección norte. Tras darle el alto este resulta ser un empleado de La Niebla, la posada en la parte alta de Londaroth. Tiene prisa por llegar a Esgaroth pues un mercader de la ciudad ha sido herido de gravedad y le han enviado en busca de un sanador competente. El muchacho no sabe el nombre del mercader ni como se produjo la herida. Cuando trajeron al hombre a la posada apenas si tuvo tiempo de verlo antes de que le ordenaran partir. Estas noticias preocupan al grupo que acelera el paso y alcanza el salto del Lindal una hora más tarde. Gormadoc, que cabalga con Deorhelm, y Beli se dirijen a Los Tres Cuervos donde se hospeda Farman mientras Holdred, Leafar y Daeron ascienden hacía La Niebla. Los primeros se encuentran la posada cerrada y solo tras insistir mucho consiguen que el propietario acuda a la puerta. Este se niega a dejarles entrar pero finalmente accede en ir a despertar a Farman. Minutos después regresa para informar a los tres viajeros de que el armador no está en su habitación.

Holdred y los demás alcanzan la niebla para encontrarse con tres cuerpo cubiertos por telas en el patio. Una viuda llora por su marido muerto y una docena de personas aguarda expectante. Tras entrar en la posada y preguntar por el armador el posadero los conduce hasta una habitación en la que encuentran a Gurman postrado en un lecho, con una herida sangrante en el abdomen. Está siendo tratado por una mujer pero permanece inconsciente. La herida es mortal. Los presentes narrarán a Holdred y los que le acompañan como un grupo de bandidos atacaron a Farman y Gurman cuando ascendían por la calle con destino al muelle para pagar el jornal a sus hombres. Gurman resultó herido pero los empleados de Farman consiguieron hacer huir a los asaltantes no sin pagar un alto precio por ello pues tres hombres han muerto. Al parecer Farman ha dejado la posada hace media hora y cabalga hacia el Erial Gris en busca de Haed el ermitaño. Según el posadero es en vano pues Haed es un hombre arisco y vanidoso y aunque sea capaz de sanar a Gurman no dejará su cabaña por voluntad propia.

Los seis jinetes se reúnen de nuevo en La Niebla y parten de inmediato en busca de Farman. El Erial Gris se encuentra a apenas media hora de distancia y los locales les indican cómo encontrar el sendero que, tras abandonar el camino del sur, se adentra en las colinas hasta llegar al pequeño valle. Al llegar a la bifurcación el grupo descubre huellas de hasta una docena de caballos y Daeron identifica a un primer jinete solitario y un grupo que le sigue a algo de distancia.

Toman el estrecho sendero a toda prisa y avanzan entre las piceas y abedules cubiertos de nieve. En la oscuridad progresan lentamente pero tras unos minutos se ven sorprendidos por gritos y destellos de luz a su izquierda. Leafar y Daeron desmontan y se adentran en el bosque siguiendo las luces con cautela mientras el resto continua tras la pista que los caballos han dejado sobre la nieve para acabar descubriendo a un solitario hombre que monta guardia junto a docena y media de monturas en un claro junto al camino. El centinela huye y Beli y Deorhelm tratan de darle caza mientras Gormadoc se escabulle entre los árboles en pos de la luz de unas teas en la distancia. Holdred le sigue a unos pasos con el arco presto.

Daeron también ha preparado su arco más arriba en el bosque. Se ha separado de Leafar y se ve sorprendido por un atacante que aparece a su espalda. Con un tiro certero consigue abatirlo y recula sobre sus pasos al oír como Leafar pide ayuda. Ambos se encuentran en el mismo punto en el que se separaron y ponen en fuga a aquellos que perseguían al medio elfo.

Beli y Deorhelm siguen con su persecución pero son interceptados por un corpulento asaltante que hace maniobrar su mandoble para herir gravemente al enano que cae al suelo. Deorhelm se rehace y tras rechazar una nueva acometida del hombretón retrocede mientras trata de arrastrar con él el cuerpo de su compañero caído.

Gormadoc se topa con un caballo saeteado entre los árboles, su cuerpo arañado por las ramas de los abetos. Holdred le libera de un atacante que pretendía sorprenderle por la espalda pero aún y así el hobbit no consigue evitar caer por la pendiente. Antes de que pueda levantarse un hombre se abalanza sobre él. Se trata de Farman que tras reconocerlo le ayuda a ponerse en pie y le insta a seguirle hacía el claro que se abre más adelante. Para cuando llega na la linde del bosque Holdred los ha alcanzado y Daeron y Leafar aparecen unos metros más allá.

En el centro del valle que se abre ante ellos hay una cabaña de madera destartalada circundada por lo que queda de una empalizada muy dañada. En el espacio enmarcado por la antigua defensa hay repartidas varias casitas para aves sobre postes de madera, media docena de estelas de roca labrada, varios cráneos cornudos suspendidos de pértigas y otros artilugios similares. Farman se detiene solo un instante antes de iniciar una carrera desesperada hacía la cabaña de Haed. Gormadoc, Holdred, Leafar y Daeron salen tras él pero apenas han dejado la protección de los árboles varias flechas surcan el aire desde la oscuridad del bosque para clavarse a su izquierda y derecha.  Gormadoc se refugia junto a una solitaria conífera mientras el resto continúan avanzando y logran alcanzar la protección que ofrece lo que queda de la empalizada.

Deorhelm ha conseguido recular, cargando con el cuerpo de Beli, hasta donde dejaron sus caballos. Tras asegurarse que nadie les persigue se afana en estabilizar al enano que apenas puede tenerse en pie. La muerte le ha rondado y puede sentirse afortunado de seguir con vida.

Mientras Farman, Holdred y Leafar han reunido el valor suficiente para penetrar en la cabaña tras ser testigos de misteriosos alaridos y fantasmagóricas apariciones en los lindes del Erial Gris. Haed les está esperando, se muestra huraño y poco colaborador per oficialmente se ofrece a sanar a Gurman a cambio de dos prebendas: Un broche élfico con forma de hoja y un colgante de piedra con grabados enanos. Leafar tiene el broche pero no está dispuesto a entregarlo. Farman se ofrece a pagar por el la cantidad que el medio elfo quiera pero este no accede al trueque. Sol otras mucho insistir entrega el broche, de gran valor personal para él, al ermitaño. Cuando el grupo localiza a Beli este pone menos problemas y entrega a Haed el colgante en cuestión.

Para cuando el grupo llega a Londaroth el sol habrá salido y el cansancio empiece a hacer mella en los aventureros. Las gentes de Londaroth se girarán al ver al grupo apartándose de su camino y fijando la mirada en el ermitaño.

Al llegar a La Niebla se encuentran con el propietario barriendo la sala principal. Les abre enseguida y los guia de nuevo hasta donde se encuentra Gurman. La mujer que cuida de él se ha dormido sentada en el suelo con la espalda contra la pared y las manos sobre el balde de madera en el que empapa las piezas de tela. El hermano de Farman continúa con vida pero no le queda mucho tiempo. Haed no quiere a gente que le moleste y solicita a Leafar que le ayude mientras echa al resto de la habitación. El tratamiento dura una hora tras la cual Haed compartirá unos minutos con Farman en un aparte. La conversación será grave, Gurman sobrevivirá pero necesitará un largo reposo. Tras esta conversación Haed marcha el solo de vuelta al  Erial Gris.

Gurman necesita una semana para encontrarse lo suficientemente fuerte para viajar. Farman permanece con él y lo hace trasladar en litera hasta  Los Tres Cuervos donde tiene reservadas habitaciones privadas de mayor tamaño. El grupo permanece con él todo este tiempo por precaución.

Llegado el día prepara un lecho de pieles en la parte trasera de un carromato para regresar a Esgaroth. A su llegada a la Ciudad del Lago Bregdran hace saber a los viajeros que Wídfara ha huido. Desapareció la misma noche que partieran. No se ha sabido de él desde entonces y sin su testimonio es muy difícil elevar una acusación contra Chlotar y mucho menos contra su padre. Tras la reunión con este, cuando se están despidiendo del capitán, Brewyn aparece con un pequeño paquete envuelto en una tela de color pardo y atado con un cordel de cuero para Holdred. El pequeño paquete contiene una bufanda de lana de color gris no muy bien acabada que ha tejido ella misma.

12 agosto 2012

Segunda Sesión - La Orilla Oriental

Es el primer día de la Feria del Dragón en la que se conmemora la muerte de Smaug y Bangul ha dejado su baña en la linde del bosque para acercarse a pasar unos días con Beli que tiene una habitación alquilada en la ciudad del lago donde ha estado empleándose como carpintero de barcos. Hace ya un mes y medio que el Viajero Errante fue rescatado y ambos han llevado una vida tranquila desde entonces. Al salir de El Granero donde han estado bebiendo y compartiendo historias con Gormadoc con el que han coincido en la taberna el grupo se da de bruces con Bregdran que pasea con su mujer y su hija, Brewyn. El capitán del Dragón de Río saluda afablemente a los dos enanos y al hobbit de los que guarda un grato recuerdo y, tras presentarles a su familia y celebrar que se encuentren todos en la ciudad para disfrutar de la feria, aprovecha para invitarles a la comida que el gremio de capitanes y armadores organiza al día siguiente tras la Cabalgata del Dragón.

Los enanos no han sido los únicos compañeros de aventuras con los que se ha encontrado Gormadoc este primer día de la feria. Esa misma mañana compartió unos minutos con Brand y Deorhelm que a su vez también intercambiaban saludos tras días sin verse. Deorhelm ha retomado su carrera como herrero y trabaja como aprendiz en un taller de la ciudad mientras que Deorhelm se ha convertido en un personaje conocido de la noche de Esgaroth. Los tres coincidieron también esa mañana con Wídfara que ahora trabaja para un mercader de la ciudad del lago y poco después se cruzaron con Farman  que, acompañado de un extraño hombre barbudo y cubierto de cicatrices, no dudó en invitarlos también al banquete del gremio de de capitanes y armadores.

Al día siguiente el dragón de tela, y los voluntarios que lo hacen danzar cruzó el puente a primera hora de la mañana dando comienzo a la rúa que se conoce como la Cabalgata del Dragón. Tras el dragón una marabunta de críos de todas las edades lanzan flechas sin punta con sus arcos de juguete tratando de emular al héroe local. Las calles engalanadas con banderolas y guirnaldas de colores brillantes reciben con jolgorio la algarabía de la fiesta. Durante todo el día varios artistas montan sus espectáculos en plazas y calles en los que malabaristas, falsos magos o marionetistas atraen auténticos gentíos.

Beli y Bangul son los primeros en llegar al festín organizado en la gran casa comunal cedida por el Maesta para la ocasión y que tiene como anfitriones al gremio de capitanes y al de armadores. Los enanos no tienen problema alguno para acceder al interior como tampoco lo tendrán Gormadoc, ni Bran y Deorhelm. El banquete reúne a cerca de un centenar de personas entre miembros del gremio y otros invitados. Tres grandes mesas se han colocado de forma paralela a lo largo de la estancia  y un surtido variado de taburetes, bancos y otros asientos improvisados las flanquean. No hay sitios reservados para nadie y de hecho tras la primera media hora es común que los comensales vaguen de un lado al otro iniciando conversaciones cortas, felicitándose y brindando.

Los altos ventanucos aportan luz a la estancia reforzada por lámparas de aceite y candelabros distribuidos por las mesas. En un extremo de la sala hay una lumbre en la que se cocina carne y pescado diverso. Los comensales se acercan a esta para servirse cuando tienen hambre. La bebida, vino y cerveza, lo reparten un grupo de mujeres que deambulan de un lado a otro llenando las copas. En un rincón hay tres músicos que interpretan piezas alegres. La música sin embargo apenas alcanza a escucharse ahogada por las conversaciones y carcajadas pero eso no evita que tres o cuatro parejas bailen de forma algo anárquica junto a los intérpretes que se esfuerzan por hacerse oír.

Mientras conversas de forma amena Farman se acerca a Gormadoc y los dos atani del grupo. Va acompañado de un hombre mayor vestido con ropas coloristas y de tejidos caros. Es Chlodomir, el Maesta, que felicita a los tres por sus hazañas pasadas y conviene en pedir a su hija Chlotar que considere contratarlos si algún día necesita una tripulación aguerrida. Mientras esta conversación tiene lugar Beli y Bangul son abordados por un enano de barba azul, cinturón dorado y ojos brillantes. Se presenta como Dwalin y conoce a los personajes por sus referencias. Es su trabajo explica pues ejerce de representante del rey Dain en la ciudad del lago y que menos que conocer a los de su raza en el lugar. Dwalin hace algunos comentarios a los dos aventureros sobre la entrevista que en esos momentos Brand y Deorhelm parecen tener con el Maesta.

Todo el grupo se reúne minutos después alrededor de una mesa para brindar por su buena fortuna que los a reencontrarse de nuevo en un lugar y tiempo tan feliz. Bregdran el capitán interrumpe la reunión para presentar a su antigua tripulación a Hildibrand, un joven capitán que se ha prometido con su hija Brewyn. Aprovecha además la oportunidad para deslizar algún comentario nada bondadoso sobre Clhodomir y su hija que no llega terminar al verse interrumpido por la llegada de un joven que subido a una mesa hace callar a los músicos y exclama a pleno pulmón mientras señala al exterior – La Seahmatha ha vuelto!!!- Los comensales abandonan en tropel el gran salón y con ellos Brand, Deorhelm, Beli, Bangul y Gormadoc que vuelven a separarse. Un gentío se amontona en la pasarela del muelle. Uno de los mernac de la guardia de la ciudad remolca a un maltrecho cnearra sin mástil y con el casco resquebrajado. De inmediato se inician discusiones sobre las posibles causas de la catástrofe. Piratas, un capitán demasiado arrogante o la temida serpiente del lago son los referentes alrededor de los que giran todas las conversaciones.

Tras el abrupto final del banquete los personajes regresan a sus refugios ya sea una posada, la habitación que Beli ha alquilado o un sórdido local de los muelles donde se hacen rodar los dados durante toda la noche. Uno a uno todos reciben la visita de un hombre extraño, barbudo y jorobado, cruzado de cicatrices y con la cara marcada. Tartamudeando el extraño se presenta como Hob, el empleado de Farman y solicita a los aventureros que acudan a casa del armador y mercader.

La casa de Farman se encuentra en el centro, no lejos del gran salón. Se han reunido allí un grupo nutrido de personas a los que el armador agradece su presencia a tan altas horas de la noche. Sin rodeos para que ninguno de ellos pierda el tiempo les expone la situación. Tiene una nave que debía llevar una carga a la orilla oriental de llago a la mañana siguiente pero a la vista de los últimos acontecimientos la tripulación se niega a embarcarse. Se lo ha hecho saber al propietario de la carga pero este le ha ofrecido triplicar el precio si consigue una nueva tripulación que entregue la mercancía en destino el día acordado. Por eso los ha reunido allí. Todos ellos han demostrado antes su valor así que les ofrece participar en el negocio. Si aceptan repartirá con ellos los beneficios de la empresa. Dispone ya de un capitán, Waldric, y ocho personas aceptan su oferta: los enanos Beli y Bangul,  el hobbit Gormadoc, los atani Brand, Deorhelm y Dagobert, el medio elfo Leafar y el avariqüendi Daeron. Farman los cita a todos una hora antes del amanecer en el embarcadero este de la ciudad.

A la hora convenida el grupo se reúne en el lugar acordado. La bruma de la mañana cubre la superficie del lago que parece estar tranquilo. El Cascarón de Nuez es una nave vieja pero digna. Se trata de una cnearra pequeña de unos doce metros de eslora cuyo mástil está ya levantado y la vela plegada. Farman estará allí y junto con Waldric que inspeccionan la nave mientras el sujeta una linterna de aceite con su mano izquierda. Dagobert descansa sentado en el embarcadero fumando su pipa. El hombre cruzado de cicatrices está sentado junto al marinero, jugueteando con trozo de cuerda.

El capitán y Farman les aludan afablemente al grupo y les apremiarán para que carguen unos pequeños fardos con provisiones para el día que hay  en el muelle. Minutos después aparecen entre la bruma dos carretas que se detienen frente al mercante. De la primera desciende una mujer que viste ropa de hombre y porta una espada al cinto. Farman acude a saludarla y ambos intercambian algunas palabras. La mujer ha llegado acompañada por cuatro hombres más que en cuanto se les de la orden empiezan a descargar pesadas cajas de madera de la parte trasera de las carretas. Entre los empleados se encontrará Wídfara que saluda a los marineros  de forma discreta. Hacen falta cuatro hombres para mover cada caja y tanto Beli como Bangul, Leafar y Deorhelm se ofrecen para ayudar. Las cajas son en apariencia sencillas, muy pesadas y la tapa está claveteada. En el proceso de embarcarlas Daeron descubre lo que fuera una inscripción a fuego en un costado que ha sido después eliminada de forma burda cepillando la madera.

Tras veinte minutos dedicados a acarrear los arcones la última de las doce cajas es depositada en la bodega de la nave cuya línea de flotación desciende ostensiblemente. Hob desata los cabos que lo amarran al embarcadero y Dagobert y Deorhelm impulsan al Cascarón de Nuez  con los remos para separarlo del embarcadero. Es todavía de noche y la pesada bruma sigue flotando sobre la superficie del lago. Waldric toma el timón y durante la primera media la tripulación debe turnarse a los remos.

Daeron emplea su turno de descanso a investigar la carga. No se atreve a abrir ninguna de las cajas pero cuando Waldric ordena desplegar la vela y los marineros disponen de algo más de libertad de movimientos los dos enanos se unen a él. Una pequeña trifulca enfrenta a Bangul con el elfo que decide recular. Dagobert se ha sentado en la proa a fumar su pipa y Brand se acerca él. El capitán sigue al timón. Gormadoc se aproxima para darle conversación para descubrir que ha estado escondiendo una botella de licor y su estado deja bastante que desear. En la bodega Beli y Bangul no se han andado con remilgos y tras abrir una de las cajas y dejar caer las primeras capas de pescado seco descubren un fardo pesado que abren de inmediato. En el interior descubren seis cotas de mala de excelente factura y con marcas de las forjas enanas de Erebor.

Cuando los enanos se disponen a abrir una segunda caja Deorhelm descubre una estela de espuma que se acerca a gran velocidad desde estribor. El gramuz se dirige al timón y trata de que Waldric haga virar la nave pero este se niega. El resto de la tripulación busca asideros para asegurar su posición ante lo que parece un impacto inevitable. La estela se aproxima de forma inexorable y cuando se encuentra todavía a varios metros la enorme serpiente de llago surge a la superficie describiendo un arco en el aire y sumergiéndose de nuevo. El monstruo mide cerca de quince metros por lo menos y golpea la parte inferior del casco haciendo que el Cascarón de Nuez se tambaleé y abriendo una vía de agua. Brand arrastra a Dagobert hacía el interior de la cubierta y Deorhelm aprovecha que el capitán ha caído al suelo para hacerse con el timón. Los enanos se esfuerzan por achicar agua y en la medida de lo posible parchear la vía que se ha abierto.

La estela reaparece, esta vez a babor y de nuevo el grupo se prepara para un segundo impacto pero esta vez la Seahmatha salta sobre la cubierta dejando el tercio anterior de su cuerpo sobre esta y haciendo crujir el casco del barco. Aparecen nuevas vías de agua y la serpiente rasga la vela con sus fauces. Bangul trata de hacerla retroceder pero solo consigue una fea herida en el costado. Brand consigue que el monstruo se olvide del enano lanzándole piezas de pescado seco del que había quedado en cubierta tras abrir el primer arcón. Leafar aprovecha la oportunidad para atacar la cabeza de la serpiente que se revuelve tras el golpe y trata de apresar al medio elfo. Daeron ha tomado su arco y busca un ángulo desde el que pueda disparar. Su primer tiro rebota sobre el escamoso cuerpo de la criatura que con su vaivén está haciendo crujir la estructura de madera de la nave. Beli que ha recuperado su ballesta y ha dedicado los últimos minutos a cargar un pivote se encomienda a Aüle mientras apunta contra la testa del Seahmatha. Finalmente acciona el dispositivo y el proyectil acierta a perforar la piel de la bestia que ruge y lentamente se retira para regresar a las profundidades del lago.

El grupo ha salvado la situación pero el Cascarón de Nuez está alarmantemente escorado a babor y hace agua. Tras una rápida discusión la tripulación se organiza para aligerar la nave echando por la borda hasta dos tercios de la carga no sin antes inspeccionarla para descubrir que todos los arcones esconden fardos con armas y armaduras de varios tipos. Una vez liberados del lastre y achicada la mayor parte del agua se remienda la vela para tratar de alcanzar la orilla oriental de llago cuanto antes y acometer reparaciones más serias.

Tras una hora de ejercitarse a los remos y esforzarse por mantener el barco a flote el grupo pro fin atisba la rivera. Se trata de una orilla abrupta formada por colinas rocosas cubiertas de bosques de coníferas. Resiguiendo la línea de la costa en busca de un lugar seguro en el que atracar la nave descubren en un valle encajonado entre las colinas la factoría de Chlotar, su destino original. Los hombres de la hija del Maesta acuden en su ayuda asegurando la nave a uno de los embarcaderos pero se muestran sorprendidos y contrariados al descubrir que la mayor parte de la carga se ha perdido. Pese a ello se ofrecen a hospedar a los aventureros y los guían hasta el edificio principal. Por el camino el grupo  se cruza con dos orientales que les dirigen miradas cargadas de desprecio y antes de acceder al interior del gran edificio de madera son testigos de una discusión entre estos y el líder de los operarios de Chlotar que termina con los hombres del este tomando sus monturas y partiendo hacía el norte.

Grimhild, la única mujer del lugar, se encarga de que se repartan ropas secas y comida caliente y tras unos minutos la tripulación del Cascarón de Nuez se queda a solas en la sala grande. Se inicia una discusión de varios minutos entre los presentes en la que cada uno expone su posición. Brand y Deorhelm son los más pragmáticos y se niegan a asumir ningún riesgo mientras por otro lado los enanos Beli y Bangul se muestran ultrajados pro la situación y tratan de convencer al grupo para que investigue que es lo que está ocurriendo, cual es el origen de las armas que se embarcaron en su nave y quien era el destinatario. Aprovechando que el resto se encuentra enfrascado en la discusión Gormadoc se escabulle y deja la sala para investigar la factoría. Tras visitar varios almacenes y estables descubre que al parecer los locales han desaparecido y se han llevado los botes que había atracados en los embarcaderos. También descubre un almacén con en el que se amontonan productos de diversos orígenes algunos marcados con sellos de mercaderes de la ciudad de llago y por último accede a un taller con una forja en el que hay dispersas varias bolsas de cuero con monedas de plata bronce y cobre con cuños diversos  entre los cuales abundan las piezas de Esgaroth pero también las de las cases de la moneda de Valle, de Riavod o incluso de lugares más al este. Muchas monedas han perdido el cuño tras ser golpeadas en caliente.

El mediano carga con cuantas monedas puede y regresa a el edificio principal para informar a sus compañeros. La noticia de que han sido abandonados no despierta tanto interés como la aparición de las monedas, casi dos centenares de ellas están todavía allí almacenadas. El grupo decide no quedarse a esperar a descubrir de que huían los locales. De inmediato, bajo la dirección de Dagobert y con la ayuda de un Waldric al que tratan de mantener sobrio remozan como pueden el Cascarón de Nuez y zarpan de nuevo esta vez en dirección oeste. El barco probablemente no aguantará otro encuentro con la serpiente del lago por lo que todos se mantienen alerta. Solo han tomado lo estrictamente necesario para no sobrecargarlo y finalmente la travesía discurre sin grandes eventos a destacar.

Un vez en la ciudad del lago narran lo acontecido a Farman que se muestra muy disgustado. Conviene en replantearse su relación comercial con Chlotar y promete hacer saber a otros armadores y mercaderes lo que ha descubierto. Los aventureros no tienen pruebas fehacientes con las que acusar a la hija del Maesta de crimen alguno por lo que todos acuerdan mantener la información en secreto por el momento. Farman a su vez informa a su tripulación de que Hildibrand, el prometido de Brewyn, la hija de Bregdan, apareció muerto la noche anterior. Su cuerpo estaba descuartizado y el corazón le había sido arrancado y medio devorado. Puesto que el grupo había servido en la nave de Bregdran esa misma tarde acuden al entierro del que iba a ser su yerno. Están presentes también Farman y sus hermanos, junto con Hob, Chlodomir el Maesta,  y muchos otros hombres prominentes de la ciudad. Frór, el orfebre enano que regenta un pequeño negocio en Esgaroth, entrega a Brewyn la alianza que Hildibrand le encargara para ella.

El último día de octubre se celebra también el día de Dúrin y tanto Beli como Bangul participan de la celebración que Dwalin, representante del rey bajo la montaña, organiza en su casa. Se enterará nallí de la muerte de Frór cuyo cuerpo apareció en las mismas condiciones que el de Hildibrand. El resto del grupo descubrirá lo acontecido mientras acuden como especatadores al torneo de tiro con arco que cierra la Feria del Dragón.